Guerreras de leche

La decisión de amamantar inicia muchas veces como un acto de consciencia: “se que es lo mejor para mi bebé”.
Otras tantas por recomendación y motivación de bienhechores que nos rodean. En algunas muy afortunadas por un fuerte instinto naturalmente experimentado.

Independientemente del porque hayas decidido amamantar, y del deseo que tengas de hacerlo, todas las mujeres somos vulnerables de vivir complicaciones o momentos difíciles a lo largo de nuestra lactancia.

La mayor parte de estos baches se presentarán en las primeras semanas, otras aparecerán sin aviso incluso después de meses de lactar a nuestros hijos.

Grietas, dolor, mastitis, conductos obstruidos, infecciones, dermatitis, cansancio extremo. Y que duro suena, y peor se siente. Pero lejos de ser una historia de terror, (así pudieran verlo quienes no se dieron el permiso de superarlo), como el dolor del parto, el dolor de la lactancia regenera y fortalece.

No conozco hoy una mujer que no haya vencido estas frecuentes complicaciones sin haber ganado confianza en sí misma y empoderamiento de su Ser mujer.

Y es que no se trata de masoquismo, se trata de luchar con uñas y dientes por dar lo mejor de nosotras mismas, por defender lo que somos, queremos dar, debemos y merecemos.

No nos estancamos en el sufrimiento, buscamos apoyo, información, tratamientos integrales.

Porque amamantar no es una decisión de supermercado, es una decisión de vida.

Son pocas las complicaciones que no tienen solución, pero hay que tener la voluntad de salir adelante.

Se que tu que has superado complicaciones en la lactancia, hoy eres más fuerte y conocedora de tu potencial femenino.
Se que el tiempo que hayas logrado continuar y disfrutarlo ha sido enriquecedor.
No bajes la bandera; comparte tu experiencia con caridad y prudencia con aquellas que hoy empiezan el andar, pues es de mujeres apoyarnos más y juzgarnos menos.

Con cariño para todas las guerreras de leche que conozco, en persona o por correo, y me han enseñado que la mejor medicina para lograr una lactancia exitosa es ese instinto materno plenamente sentido y vivido que nos da una fuerza de voluntad simplemente: inquebrantable.

Dra. Karina Mendoza
Pediatra
Master en Familia
Asesor en lactancia y crianza

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